¿Cómo no decir no?

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Por: Carolina Hernández

Es mejor que nos acostumbremos a la idea de eliminar el “no” de nuestras instrucciones con los niños. Les comparto algunas ideas para lograrlo.

Todavía se me dificulta comprender ese concepto fundamental de la programación neurolingüística que señala que dar órdenes en negativo es contraprudecente y confuso para el cerebro. Pero tengo un ejemplo práctico que puede ayudarles: No piensen en un elefante. ¿Qué imagen tienen en la mente? Un elefante. Entonces concluyo que si la intención es que el otro no piense en un elefante, debo definir lo que sí quiero que piense y dar esa instrucción en positivo: “Piensen en una hormiga” y no aparece en la mente el elefante. Parece simple.

Pero culturalmente crecimos obedeciendo o desobedeciendo instrucciones en negativo y aprendimos esas instrucciones como una manera de educar. Ahí está la dificultad. Cambiar algo que llevamos oyendo por años es poco fácil y además nos parece absurdo. He comprendido que funciona por varios motivos:

  1. No suena a orden sino a invitación: los niños desobedecen porque les gusta retar y medir hasta dónde llegan ellos y hasta dónde sus padres. Y cuando damos instrucciones en positivo no entramos en una lucha de poder sino en una invitación de igual a igual.
  2. Es más directo y demuestra lo que siente el papá o la mamá: decir lo que queremos que los niños hagan está bien, y explicarles los comportamientos que esperamos de ellos, es una manera de mostrarles lo que nosotros consideramos apropiado. Sin rodeos, al grano y con sensatez.
  3. Es una estrategia a largo plazo: con el tiempo, los niños comienzan a entender las lógicas de una familia en la que se dan instrucciones en positivo, y así comienzan a expresar sus emociones y sus puntos de vista y a negociar de igual a igual con amor y respeto.

Pero y ¿cómo no decir no? ¿cómo decir las instrucciones? ¿qué palabras usar?. Me pasó que en principio yo no sonaba a mí misma y con el tiempo empecé a hablar diferente para sentirme cómoda. Y todavía digo la palabra “no” y evito satanizarla porque no soy amiga de los extremos. Simplemente encontré algunas instrucciones que adopté con facilidad y otras que iré adaptando en el camino.

Estos son los cambios de órdenes en negativo a instrucciones en positivo que nos han funcionado en mi familia:

No corras       ————————   Ven, caminemos juntos

No saltes        ————————   Ten cuidado

No grites        ————————   Habla suave

No más TV     ————————   Ya viste suficiente TV

No puedes ir al parque ————  Ya es de noche y es momento de estar en casa

No tires los juguetes —————   Cuida tus juguetes, se podrían dañar si los tiras

No le pegues a tu hermano ——-  Trata con respeto a tu hermano

Es un ejercicio de constancia, de repetirlas en diferentes escenarios y de convertirlas en una manera de hablar porque con el corazón creemos que podemos generar una relación más empática con nuestros niños. Si no te nace hacerlas todas, ve implementando alguna con la que te sientas cómoda y cuando esa manera sea un hábito casi inconsciente, puedes ir implementando o inventando otras instrucciones que se adapten a tu familia. Y las puedes compartir con nosotras!

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